domingo, 8 de mayo de 2016

Vantana


Los que me sigáis a través mi cuenta de Instagram, habréis visto que he tenido una semana llena de novedades en el trabajo, y que el último post que os dejé, al que llamé “Levando anclas” hablaba precisamente de eso, de un nuevo camino laboral.

Pero de momento este mi blog seguirá tratando de eso que tanto nos gusta a todos, y que es comer bien, comer rico y comer descubriendo nuevos foodie-lugares. Así que aquí vuelvo a la carga con uno nuevo que he descubierto en el que casi todo tiene cabida.

Vantana.
 

 
 
 

¿Eres vegano y buscas un sitio para comer donde la carta ofrezca cierta variedad? ¿ Eres  de los que come carne y pescado y demás y quieres comer sano? ¿Eres alguien que va a tener una cita con alguien especial? ¿Sois un grupo que buscáis un sitio para comer sano donde la carta sea del gusto de todos? ¿Sois una familia con niños que andáis por el centro de Sevilla un Sábado por la mañana dando vueltas? Pues todos cabéis en Vantana.

Tiene una cristalera enorme con plantitas verdes, y si tenéis la suerte de que os den una de estas mesas tendréis las vistas de la entrada principal del teatro Álvarez Quintero. La calle Cuna es una de mis favoritas de Sevilla, porque estando en el centro no es tan bulliciosa como Sierpes o Tetúan y puedes tener un rato agradable y tranquilo para pasear o para comer.
 





 

La carta de Vantana gira en torno a la comida sana. La comida sana hace ya mucho tiempo que dejó de ser únicamente verduras hervidas, lo cual le ha hecho ganar adeptos a pasos agigantados en los últimos tiempos. Pero es una carta en la que hay de todo además de la verdura: pescado, carne, pasta y….postres espectaculares.
 

 

Si en la carta hay hummus,  esta chica en el sur pide hummus.
 
 
 
 

 

Sea del color que sea!
 
 

 

Era mi primer hummus con albahaca, y tengo que contaros que no tiene nada que ver con el habitual. Este es quizás más fresco, como una versión de verano del hummus original! Nivel: camarero-traiga-más regañás.

 

Y croquetas, si hay croquetas tampoco suelo resistirme mucho.
 

 

Croquetas de verduritas, suaves y ligeras. Aunque desde aquí quiero hacer un llamamiento a todos para que no perdamos la costumbre, de vez en cuando,  de las croquetas del puchero de toda la vida, que también son muy sanas! J
 

 

 

Y ¿qué más hay rico en Vantana?

La ensalada de arroz con verduras templadas
 
 
 
 

 

Habitualmente la mayoría de ensaladas de arroz que preparamos o encontramos en las cartas de los restaurantes suelen ser frías. Y las veces que yo las he intentad hacer templadas… me ha quedado como una especia de falso risotto raro… Mejor dejar a los expertos y yo limitarme a disfrutar de platos como éste:
 

 

 

Pero como os decía más arriba, no solo de verduras y cereales se sobrevive en Vantana:

 

 


 

Atún rojo con guarnición de fideos y verduritas aliñadas

 

 

O si queréis algo más familiar, lanzaos a por esta maravillosa lasaña de foie de ternera
 
 
 
 

 

Totalmente casera, y con un auténtico sabor a carne de vacuno, a tomate, a queso…. y con un relleno generoso como habéis visto.
 






 
 
 

 

Una infusión siempre puede ayudar a hacer sitio para el postre. Si os soy sincera, tras haber comido no tenía pensado pedir nada más, hasta que el camarero dijo la palabra mágica: ruibarbo! Yogur griego con compota casera de ruibarbo.

El ruibarbo es un vegetal a medio camino entre fruta y verdura, típico de zonas inglesas donde lo utilizan de múltiples maneras. De hecho yo lo descubrí  zampándome un rhubarb pie que me trajo una vez mi amiga Ana desde Gibraltar, y sigo enamorada hasta hoy!
 

 

Y mezclado con yogur es simplemente una maravilla!

 

Aunque quizás preferís el coulant de chocolate…
 
 

Decidáis lo que decidáis, encontraréis vuestro pequeño sitio en Vantana y en su exquisita carta de comida sana. Sólo es cuestión de probar.
 
 

 

Vantana

Dirección: Calle Cuna, 14, 41004 Sevilla

Teléfono:607 60 06 42

martes, 3 de mayo de 2016

Levando anclas


Tiene gracia que esta entrada que vais a leer se haya acabado llamando “Levando anclas” precisamente.

No es el primer “Levando anclas” que escribí.  El original está guardado desde Febrero 2015 y lo escribí en un momento de cierta tormenta en mi vida. Nunca vió la luz.

Hoy lo he vuelto a leer, y todo ha empezado a girar, como si estuviera montada en un carrusel. He ído hacia delante y he visto imágenes que de momento solamente existen en mi imaginación, he retrocedido atrás muy atrás a la época en la que iba a clase en la universidad, a la época en la que solamente veía películas y jugaba en el ordenador horas y horas, he ido saltando hacia delante de puntillas por algunos momentos de mi vida llenos de chicos que por diferentes motivos ya no forman parte de ella, llenos de profesores, de notas y de actas colgadas en las paredes de la Universidad,  de jefes, de trabajos y trabajos, he seguido girando, todo empezó a dar vueltas muy deprisa a mi alrededor…

Y al final cuando todo se detuvo y puse los pies en tierra firme, sólo una frase se presentó en mi  cabeza: “-Totó, creo que ya no estamos en Kansas…”
 
 

 
 
Aquel primer “Levando anclas” que escribí nunca vió la luz porque, tal y como quedó escrito, significaba para mi el tener que admitir que lo había pasado mal. Y no quería admitirlo. Pensaba que si lo hacía, no podría reconstruir y recargar a la chica que quería ser, que me quedaría anclada en un reflejo que otros habían tenido de mi.
Sin embargo en este último año he podido darme cuenta de  lo equivocada que estaba y que estuve desde el principio. A aquella niña miedosa con trenzas que sobrevive a un tremendo tornado, solamente la estaba viendo yo. El mundo, como me fueron diciendo y pincelando luego algunas de esas brujas malas y buenas que todos tenemos a mano, me estaba viendo de una forma muy diferente.
Todos y cada uno de nosotros somos mucho más que la suma de todas las situaciones buenas y malas que hemos vivido. Dentro de cada uno de nosotros hay potencial de sobra para coger todo nuestro “equipaje”, dejarlo abierto por un segundo, echarle un vistazo y confiar en que todo lo que vemos ahí delante nos va a ayudar a llegar a donde queremos llegar.
 
 
 
Sin tacones de rubíes, sin trenzas, pellizcándome a mí misma a cada rato para saber si sueño o si vivo, con mariposas queriendo escaparse de mi estómago, sonriéndome a mi misma cuando voy andando sola por la calle, y sin querer hacer demasiado ruido todavía no vaya a ser que todo vaya a implosionar y desaparecer…Así empieza mi camino de baldosas amarillas.
¡Manos a la obra!
 
 

 

miércoles, 27 de abril de 2016

El desayuno "Instagram"


¿Alguien en la sala que esté dispuesto a admitir que desde que Instagram llegó a su vida hay “cosas” que han cambiado…?

Venga, ¡no me dejéis sola!

Instagram es sin duda, mi red favorita. Quizás por ser una gran aficionada al cine y a todo lo visual, el hecho de contar una historia con imágenes y ver como lo hacen también las personas a las que sigo, me despierta hasta la última neurona recóndita que tengo alojada en mi cabeza. Empiezan a llegar ideas, unas mejores que otras, y empiezo a ver todo lo que me rodea de una forma diferente: las calles, la comida, la ropa, los aeropuertos, la mesa del trabajo, el coche, la mascota, los amigos… ¿Nuestra vida corría más deprisa antes? ¿Los detalles nos importan más ahora? Como si tuviéramos en nuestras manos una máquina que permite ralentizar la imagen, ¿nos hemos convertido oficialmente en cazadores de instantes especiales…? Porque parece un trabajo bonito!
 
 

¿Sabéis que hace constantemente la gente de Instagram? ¡Desayunar! Fotografiar el desayuno es una religión para muchos usuarios, entre los que a veces me incluyo yo misma, que soy una auténtica fanática de los desayunos. Desayunos españoles, desayunos franceses, desayunos japoneses, desayunos australianos, desayunos ingleses, desayunos americanos…

Y aquí tenía yo que dejar mi aportación especial. Una receta que reflejara esa mezcla en hay en mí de canaria-sevillana-con-un-gran-amor-por-el-mundo-anglosajón y que quedara capturada en una foto…o en quince!

Así que, como pocas comidas hay tan instagrameras como un porridge, vamos a la cocina a ponernos manos a la obra.
 
 

Necesitareis los siguientes ingredientes:

 

*100gr de gofio, que para los que no sepáis, aquí os dejo la página web de La Piña http://www.gofiolapina.es/es/   Y este otro enlace para que lo podáis comprar viváis donde viváis: http://7delicatessen.com/tienda/es/28-gofios
 
 
 
 
 

*250gr de leche de avena

*50 gr de copos de avena

*1 plátano ( os recomiendo que elijáis uno que aún no esté maduro)

*1 cucharada de miel

*1 cucharada de aceite de oliva

*Canela en polvo para adornar

Es una receta sencilla y rápida de preparar, cosa que se agradece por la mañana si no tenemos mucho tiempo disponible:

 

Verter la leche en un cazo, y añadir los copos de avena.
 

 

A temperatura media/alta, mezclar bien.
 
 

Añadir el gofio, y no dejar de revolver para que no se pegue ni se hagan grumos
 



 
 


 

A los pocos minutos vais a ver que la mezcla empieza a coger consistencia, añadir ahora la cuchara de miel ( o agave, o aquello que soláis utilizar) y seguir mezclándolo todo.
 

 

Justo cuando ya tenga una textura cremosa se puede retirar y dejar enfriar un poco.

Aprovechad este momento para picar el plátano en rodajas, y saltearlo en una sartén con una cucharada de aceite de oliva y espolvoreándole un poco de canela por encima para que coja el sabor a la misma vez que se va dorando.
 


 

Ya solo tenéis que poner todo en vuestro bol favorito, e inmortalizar este instante para toda la eternidad.
 
 

¡Y no olvidéis coméroslo!

;)


domingo, 17 de abril de 2016

La Corona


Hay noches en la vida de toda chica ( y chico!), que todo cuanto quieres para cenar son dos rebanadas de pan, y que lo que haya en medio corra por cuenta de la imaginación del cocinero de turno…

Y cuando deambulando por el centro de la ciudad nos sorprende una lluvia repentina ( ya sabéis, la lluvia en Sevilla es una maravilla…), no hay nada como encontrar ese lugar donde nos sorprendan con dos rebanadas de pan… Y he descubierto ese foodie-lugar! Con un nombre muy majestuoso!
 
 


 

 
 

Entremos!
 
 


 
 

La Corona. Un gastrobar situado justo detrás de la plaza Nueva, en una pequeña calle peatonal que a mi me encanta porque cuando caminas por ella es como si Sevilla se transformara en otro lugar, y ves mezclas de todo por todas partes. Mezclas de olores de la comida de siempre y las combinaciones modernas, mezclas de sonidos de guitarra española y con música con más electricidad, susurros en idiomas que no son solamente el tuyo… Y todo concentrado en un trocito de calle… Luego vuelves a salir al mundo real. Y ahí en medio está La Corona.
 


 

La carta tiene de todo lo que esperas cuando sales a tomar tapas, y añade algunos detalles más, propios de la casa.
 

 
 
 

 

Para mí, un bagel nórdico!
 
 

 

Salmón ahumado, queso cremoso, lechuga y cebolla. Todo en un delicioso, tostado y crujiente pan bagel.
 

 

Es un pan que me encanta, y que conozco muy bien de mis viajes a Estados Unidos, donde prácticamente este pan era la base de mi desayuno todos los días. Hay que pedirlo siempre tostado porque de lo contrario  la textura será un poco chicle. Tiene una masa contundente que da energía de sobre para andar y andar durante unas cuantas horas.
 

 

Y M pidió una hamburguesa especial, fuera de carta.
 

 

 

Carne 100% vacuno con lechuga, cebolla caramelizada y una buena ración de queso Gouda gratinado.

 

Y puedo asegurar, que nunca he probado una hamburguesa con una mezcla de sabores así! Loca y deliciosa!


 

 

Cenar rápido puede ser una buena excusa mientras se espera que deje de llover, pero no tiene que ser una razón para no comer rico y con un toque especial, con vuestra persona especial.

Los encontráreis en la calle Zaragoza con Joaquín Guichot, de 13:00 a 17:00 y de 20:00 a oo:30 aprox, según el día.

 

Bar La Corona

Taberna urbana con lámparas de flexo, paredes blancas y terraza que sirve tapas, bagels, montaditos y copas.

Calle Zaragoza, 43, 41001 Sevilla

Teléfono:662 50 83 02