sábado, 25 de agosto de 2018

Plato Plató


                

             A veces, con la excusa de que tenemos “ese lugar” ahí al lado, a la mano, a dos minutos andando, lo vamos dejando.

Ya iremos, te dices una y otra vez.

Os cuento con cierta frecuencia que mi lista de restaurantes, bares, foodie sitios etc… crece con cada amigo/a que me encuentro y me dice aquello de “- Estuve en tal sitio y me acordé un montón de ti, era muy tu blog. ¡Tienes que ir y hacer un post!” ,  crece con el whatsapp y las fotos que me manda mi familia de sitios a los que van a comer y me recomiendan, también con notificaciones de Twitter y Facebook que me tienen ya la vuelta pillada y saben lo que me gusta, y no olvidemos las fotos que yo misma curioseo en Instagram… Con apenas 24 horas por jornada, aunque yo creo que algunos días míos han venido con menos horas últimamente, la lista crece irremediablemente  a un ritmo más feroz de lo que yo voy-como-escribo.

Pero una noche, de esas que parecen que van a ser la noche normal de un Viernes cualquiera, hay que plantarse y decir: - De esta noche no pasa. Esta noche no existe otro sitio para ir que aquel que llevamos postergando una eternidad porque está aquí al lado. Esta noche cenamos en Plato Plato.

Y dicho y hecho.

Los conocí de casualidad en Instagram, si os digo la verdad, ya no soy capaz de acordarme ni cuándo. Por obra y gracia de los algoritmos extraños con los que esta aplicación deduce qué te gusta y qué se te pasa por la cabeza, supe que en Felipe II existía un foodie lugar de esos que a mí me encantan. Y gente que conocía me los recomendaba, tanto por la comida como por el servicio, así que…

Por fín, estos son Plató Plató.

No hace mucho reformaron el local, y les ha quedado así de bonito










Tapa estrella en el Instagram de Plato Plató, tapa obligada para todos vosotros cuando vayáis  y tapa soñada por mi como gran catadora de croquetas que soy



Croquetas de queso gorgonzola y setas.





Son expertos estos chicos de Plato Plató en prepararlas, no tengo más que añadir. Eran de verdad y estaban excelentemente ricas.




Gyozas





Rellenas de carne y mayohoisin.


Estas pequeñas empanadillas se están convirtiendo en mi debilidad este verano, y pensaba yo que era más difícil encontrarlas, pues no tanto. Estaban muy sabrosas, y crujientes! Y sí, olvidé preguntar lo que era el mayohoisin, estaban demasiado ricas y yo demasiado hambrienta!



Papas al mojo picón







No soy una ortodoxa del mojo picón, y menos aún cuando vivo a dos mil kilómetros de mi tierra. Curioseo todas las variantes que se me quieran presentar, aunque al final ya se sabe lo que pasa y cualquier persona de cualquier provincia de España entenderá lo que se siente, la punzada de nostalgia que te da cuando eso, cuando curioseas.




Aquí os dejo esta versión con queso (paisanos canarios no me maten ustedes), sabores nuevos y nuevas mezclas a descubrir y disfrutar.



Y ñoquis ( por supuesto con ñ) de patata con pesto rojo y queso gorgonzola.




Yo se la tenía jurada a los ñoquis desde una cena en un restaurante italiano hace ya dos mil años. Me resultaron insulsos, faltos de sabor y pesados en el estómago. Y como buena foodie que me considero, llevaba tiempo queriendo darles otra oportunidad, y acerté totalmente con Plato plató.


Me comí unos ñoquis en su punto, con un sabor a queso gorgonzola excepcional, para repetir y recomendarlos!




La ola de calor es una excusa genial para no moverse mucho de donde estemos habitualmente y explorar todo aquello por lo que solemos pasar por delante a diario, con prisas, con mil cosas en la cabeza, sin acabar de decidirnos por pararnos y entrar. El verano siempre ha sido para curiosear, hacer alguna que otra mezcla que parecía imposible, y recordar todo con cariño cuando llegue el invierno. Podéis empezar por Plato Plató.



Plato Plató
Calle Felipe II Esq. Calle Progreso
41013 Sevilla
955 38 44 50
http://www.platoplato.es/nuestra-carta/

viernes, 27 de julio de 2018

Perro chiko



Nos estamos mal acostumbrando.

Es Julio y nos tapamos con una sábana por la noche.

No tenemos que esperar a que se haga de noche para salir a correr o pasear.

No nos derretimos literalmente a cada paso que damos, sea la hora del día que sea.

Nada es normal, y yo me lo he tomado como un regalo pequeñito. El sueño de un verano suave en Sevilla. Estoy segura de que la mayoría no querrá despertarse a la realidad de que esto podría ser solamente la calma que precede a las olas de calor que siempre acaban llegando. Ahora me debato entre el mal acostumbrarme y que la subida repentina de los termómetros me pille con los pantalones bajados,  o el darme la vuelta y cerrar los ojos pidiendo cinco minutos más.

De momento, lo dejaremos en que está siendo un verano especial, sin duda. Y a la lista de cosas que se pueden hacer sin calor sofocante de por medio hay que añadir el poderse sentar a medio día a tomar tapas en una terraza en pleno centro de Sevilla, así tan normal, ¡y de que los comensales no se derritan en el intento!

Una parte de mi familia canaria ha estado estos días visitándome, y nos encanta vagar en el sentido más estricto de la palabra por la ciudad, sin fijar demasiado el rumbo. Pasear, pararnos cuando algo nos llama la atención o sentarnos a descansar y charlar, y si es con una buena comida sobre la mesa, mejor que mejor.









Elegimos Perro Chiko por tratarse de un sitio tranquilo a medio día entre semana. Su localización privilegiada a los pies del mirador de Las Setas nos permitía ver al mundo pasar mientras se estaba sentado cómodamente, y a la sombra, en su amplia terraza. Y su rica carta, con la variedad justa para no volverse loco, es sin duda la pieza importante de esta foodie aventura.







Para empezar, que haya salmorejo para todos




El plato sencillo, fresco y veraniego sin duda alguna. Una comida agradable y completa que gusta a casi todos.



No soy una experta catadora de salmorejos, ¡no cómo lo soy de croquetas! Pero sí os puedo decir que este salmorejo de Perro Chiko está exquisito, que hay que probarlo en un día de verano a poder ser y sentir todo su sabor y cómo nos refresca por dentro.




Tabla de quesos, dulce de membrillo y mermelada de tomate

Una mesa familiar de charlas infinitas, de contarnos aventuras, idas y venidas y planes futuros tiene que incluir un plato de los que apenas no necesitan cubiertos, un plato que ni se caliente ni se enfríe porque la charla le quite un poco el protagonismo al manjar de turno, un plato que nos espere hasta que acabemos de reírnos.



Y aquí tenéis una idea para acertar.



Una tabla de quesos nacionales compuesta por queso payoyo, queso viejo de oveja y queso mezcla de vaca y cabra.

Con dulce de membrillo, mermelada de tomate, cebolla caramelizada, alcaparras y uvas.

Para dar lugar a mezclas infinitas pero todas deliciosas y tan locas como la conversación que haya de por medio!






Y jamón

Que nunca falte el jamón serrano en una  de estas reuniones, con un poco de pan tostado y un poco de más salmorejo para untar y dar sabor.




¿Quién quiere?





Realmente no hace falta que sea verano para disfrutar de una terraza tranquila en Sevilla, y tener esa agradable sensación de que aunque estés en la calle, tengas un trocito de espacio que te pertenece durante un rato y que te sientas tan tranquilo y cómodo como si estuvieras en casa. Y os puedo asegurar de que en particularmente en Perro Chiko cuidan todos los detalles para que así sea.



Perro Chiko
Calle Regina, 2, 41003 Sevilla
955 440 030



lunes, 16 de julio de 2018

Clase de vida SLOW en Casa Orzáez



Para mí,  la palabra inglesa “slow” era, hasta hace unos pocos años, una canción muy molona que cantaba Kylie Minogue en su disco de allá por 2003, y que hablaba de un baile lento y sexy con el chico que la volvía loca.

Nada que ver con tomarse la vida con calma, con saborear los detalles, con funcionar a menos revoluciones, con prestar nuestros cinco sentidos a aquello que tengamos delante en cada momento…

Nada que ver con esta tendencia que nos rodea ahora por todas partes, y que por otra parte no es nueva, como ya casi nada lo es. Siempre ha estado sobre volandonos por ahí, esa filosofía de vida de tomarse con tranquilidad el día a día, de parar del todo las máquinas cuando sea necesario, de no estar a mil cosas a la vez las 24 horas del día durante los 7 días de cada semana del año.

Pero en algún momento hemos debido de ir por la vida a la velocidad de la luz, ignorantes de que en realidad ya no llegábamos a ningún sitio nuevo, físico o espiritual.  Acabando con una sensación de agotamiento como cuando soñamos que corremos y no avanzamos. Y fue ahí cuando esta filosofía de slow-life encontró su hueco para brillar. Y por qué no, para echarnos un pequeño cable cuando lo necesitemos.

Y si hay un espacio donde lo slow brilla con toda su fuerza, es en lo gastronómico.

No hacer alguna de las comidas del día porque vamos saltando de una cosa a otra, comer de pie en la cocina mientras con una mano sostenemos la cuchara, con la otra respondemos emails en la Tablet o en el móvil y con la cabeza resolvemos el resto de tareas diarias, o entrar en uno de esos establecimientos ( que, ¡ojo! a tod@s nosotr@s nos han sacado de un apuro alguna vez) donde te despachan de forma rápida la bandeja llena de comida preparada de forma rápida, para que sea engullida en menos de lo que tarden en enfriarse las patatas fritas que has pedido… Nada de eso entra la filosofía slow.

Se trata de hacer todo lo contrario.

Como por ejemplo, invertir un tiempo indefinido una mañana, quedar con una amiga con la que te apetezca charlar sin mirar el reloj ni el móvil (aunque estés esperando el pedido de Amazon que más ilusión te haga), y desayunar en un lugar como Casa Orzáez.







Un espacio tranquilo en Sevilla donde además de comer, se pueden comprar unos quesos exquisitos, pan casero, bollería artesanal, aceites, vinos, etc…













Para desayunar, suelo tomar tostadas. Y aunque sepa que puedo tomar más cosas, la tostada tiene que aparecer en algún momento de la mañana, sino es como quedarme sin desayunar. Orzáez tiene un surtido muy interesante, siempre con pan de masa madre y harinas ecológicas. Aquí os dejo la carta.




Si preferís la opción con el toque dulce, os recomiendo que pidáis un poco de mantequilla y la mermelada de la casa.  Os a van a sorprender con sus originales sabores. Las hacen ellos, con fruta ecológica y siempre de temporada.



Esta fue de higos y vainilla bourbon






La mezcla de lo salado y dulce siempre ha sido mi perdición, y todo lo que puedo deciros es que estaba realmente exquisita.

Pero si queréis probar un desayuno más tradicional pero en su vertiente de lujo, deberíais pedir la tostada con tomate fresco y hierbas aromáticas, y añadir un poco de aceite de oliva para aderezar el conjunto.




Y zumo de naranja natural para todos, con toda su pulpa. La misma que le pedía a mi madre que me colara cuando era pequeña. Pequeños detalles que lo hacen cambiar todo.


No es buena idea saltarse el desayuno, y menos aún teniendo como excusa el poder ir a Casa Orzáez. Ya pensaremos en todo lo demás luego, con el estómago lleno y seguro que con mucha más calma después de un ratito de desconexión y de vida slow.


Casa Orzáez
Av. de Cádiz, 13, 41004 Sevilla
955 32 70 83