lunes, 20 de octubre de 2014

El sendero del calvario


Hace tres semanas más o menos os hablaba acerca de una ruta que hice por el parque natural de la Sierra Norte. El camino que hice, y que  no llegué a completar en aquella ocasión, continuaba hasta el pueblo siguiente: Almadén de la Plata. Y como os dije entonces, M y yo nos habíamos propuesto volver otro día y hacer los 12 kilómetros completos. Y eso hemos hecho.



Nadie hubiera apostado a que, después de todo lo que llovió la noche que  estuvimos cenando en Mamarracha, amanecería una mañana tan soleada y con un sol radiante, pero este es el otoño que tenemos por aquí!

 

La vez anterior llegamos hasta aquí y nos dimos la vuelta. Para que os hagáis una idea de los efectos de la lluvia, en aquella ocasión esto no era más que un charco que se podía cruzar andando…Así que ha quedado claro lo útiles que son esas piedras, no?
 
 

 
 

 

El paisaje empezó a cambiar a partir de este punto, los espacios se abrían, los caminos se bifurcaban más y aparecieron más arroyos.




 
 
 

 

Stonehedge? No, todavía no ;) jejejeje
 

 

Son ruinas de alguna construcción antigua, y sirven para pararte a comer o para entretenerte haciendo fotos varias.
 





 

 

Nos las prometíamos muy felices, cuando nos cruzamos con un ciclista que nos aseguró que solamente quedaban tres kilómetros para llegar a Almadén de la Plata… pero no nos dijo que eran cuesta arriba y por un camino de cabras!






 

 

Qué os voy a contar? Que de Lunes a Viernes me paso todo el día sentada en una silla delante de un ordenador y que en estas circunstancias mis piernas me dicen: -¿Tú de que vas?. Y por eso precisamente lo hago, para no oxidarme del todo… Vale, y también por el subidón de conseguir algo, en este caso físico, que sabes que te ha costado un gran esfuerzo.

 

 

Llegué, exhausta y sin aliento, pero llegué arriba.

 

 

Y cuando subimos fue que vimos este adorable cartelito,
 

 

 

 

Yo no hubiera dado con un nombre mejor.

Todavía nos quedaba un pequeño camino hasta Almadén, que ya se veía allí abajo, pero ahora ya cuesta abajo.
 





 

Os apuntáis para una próxima vez?

 

viernes, 17 de octubre de 2014

Mamarracha e Amorino


Sigo siendo muy obediente con todas las recomendaciones que me continúan dando mis amigos para ir a comer, y después de haber visitado este verano el Ovejas Negras, tenía pendiente el Mamarracha, gastrobar hermano gemelo del anterior y recomendado también por mi amigo Jose.

No me negareis que tienen un nombre genial para llamar por teléfono, como hice yo por la tarde para asegurarme de que, pese a ser Lunes y fín de puente, estarían abiertos:

-          Buenas tardes, Mamarracha, que desea?

Y nada….que tuve que hacer un pequeño ejercicio recordatorio de mis tiempos de teleoperadora para mantenerme muy seria y preguntarles a qué hora cerraban…y no caer en la típica broma de : Mamarracha lo será usted! Ya, se me van las mejores.  Bart Simpson no lo hubiera dudado un segundo.

Era una noche de lluvia, de otoño de verdad, con Sevilla quedándose vacía después del puente hasta el punto de que creo que M y yo éramos de los únicos no turistas que deambulaban por las calles. La ciudad casi entera para nosotros solos y hambre, mucha hambre.
 


 

Mamarracha es un gastro bar, ya con perspectiva de restaurante, que tiene una decoración singular: la sala del comedor principal está presidida por un jardín vertical sobre una de las paredes.




 
 

 

¿Qué cómo lo riegan y lo mantienen? Ni idea, las plantas no son lo mío, pero me encanta mirarlas y estar en sitios donde haya verde.

 

Empecemos


 

 
 
 


Sardinas y tomates asados sobre tosta crujiente
 


 

 Tapa del día y  fuera de carta recomendada por la camarera. Yo soy una gran fan de todo lo que esté fuera de carta, es como una sensación de ahora o nunca. Como me dejo absorber por la publicidad! En mi defensa diré que estaban muy ricas, con la sardinas sin una sola espina y con los tomates asados súper jugosos!

 Para continuar

 

Hamburguesa Mamarracha para M, con salsa especial con especias
 
 
 

 

Y para mí, tempura de verdura con mayonesa de kimchi. Que por cierto lo busqué luego en San Google y “kimchi” resultó ser “verduras fermentadas”, y es muy típico de Corea. Salsa deliciosa donde las haya!




 

 

Y para que ni el post ni la noche acabaran aquí, nos fuimos a tomar el postre a Amorino, una heladería muy cerca de la Plaza Nueva.
 
 






 
 
Aquí mi helado de “Speculous”, o lo que vienen siendo esas galletitas típicas belgas hechas de cereales y caramelizadas. ¿Cuánto hace que no me como un helado de vainilla, de fresa o de chocolate…? Pero es que la tentación de probar estos sabores es taaaaan grande!
 
 
 
 

 

 
Podría ser el último helado del verano…o el primero del otoño. Iremos informando.